Y en esas estamos....
Además, el de hoy fue un domingo sin fútbol - ¿qué necesitan Villar y compañía para darse cuenta de que el Boxing Day sería un acierto incuestionable para su Industria?
Además, el de hoy fue un domingo de resaca navideña.
(Punto y a parte)
- ¿Y qué es Navidad, Papá?
- Hijo, llevo haciéndome esa misma pregunta durante toda mi existencia. Hace tiempo leí que la Navidad es la ternura del pasado, el valor del presente y la esperanza del futuro. Mentiría si te dijera que siempre creí en la Navidad, claro que tuve épocas en las que no comprendía por qué coño tenía que ir por ahí con una sonrisa en la boca repitiendo esas dos palabras que ni siquiera riman y que ponen de manifiesto un grave error de la fonética hispánica - es verdad, la -d final suena a -z.
Pero la magia de la Navidad reside en los pequeños detalles: la carcajada de un bebé, un paquete envuelto para regalo, el beso de un abuelo o el sonido que produce el golpear de dos airosas copas de vidrio en las que sus infinitas burbujas tratan de buscar otra realidad. Ésto es la Navidad (click en el link, que no todo va a ser la Radetzky).
(Fin del punto y a parte)
Por eso el de hoy fue un domingo mayor en términos absolutos.
Optimismo. Siempre y ante todo. Ya sé que no es tarea fácil, vals de Shostakovich incluido, cuando uno ve cómo Paolo Vasile decide llenar el vacío que nos deja el apagón de CNN+ con una cadena dedicada exclusivamente a Gran Hermano. O lo que es lo mismo se apaga la información y se enciende la telerrealidad. ¿Más todavía?
Y es que la Televisión está dejando de ser un medio de comunicación para convertirse en un espejo que refleja la sociedad actual. Sí, hubo un tiempo en el que los niños se educaban con Barrio Sésamo o Érase una vez el hombre...
Dice - y dice bien - Terry Eagleton en La idea de Cultura que la cultura sugiere una dialéctica entre lo artificial y lo natural, entre lo que le hacemos al mundo y lo que nos hace a nosotros.
Así que al 2.010 le pido (porque soy optimista, que estamos a tiempo) que reflexionemos sobre si el pavor al diálogo ante términos como propiedad intelectual es realmente productivo. Probablemente no venga mal revisar el concepto de neutralidad de la red o replantearnos aquello de la exigencia de una cultura gratis.
No sólo por cuestiones éticas o morales, ni mucho menos políticas; sino para dejar el farolillo rojo del ranking cultural en los países de la zona Euro.
¡Mañana es lunes!
No hay comentarios:
Publicar un comentario