No me cabe ninguna duda que en la vida todo es pasajero. Todo es efímero y en los pequeños detalles, en los pequeños momentos está eso que todos designamos y que ninguno comprendemos, la esencia.
En los pequeños momentos está el quid de la cuestión (por utilizar un término más pragmático)... Y es el contexto, el que marcará lo esencial en función de las necesidades de cada momento.
Pongamos que un día eres el mejor juez de la historia de la democracia de tu país, impartiendo charlas en las ágoras más reconocidas del panorama internacional, sentando cátedra en tu profesión....al día siguiente eres acusado de mil y un improperios incluso por aquellos que te idolatraron hasta el punto de poderte retirar tal cátedra.
Pongamos que eres el mejor filósofo dentro de una Cultura (aunque de eso escasee) llamada Fútbol. Condenas hasta la saciedad un estilo de juego, por oposición a tus ideales, porque entiendes que todo entrenador de fútbol por ser tal tiene un compromiso con la estética y que el fin NO justifica los medios. Al día siguiente te haces una foto con él, después de contratarle por un puñado de millones de euros.
O pongamos que eres el vigente Premio Nóbel de la Paz. Tus hazañas políticas te han llevado a conseguir tan noble gesta. Al día siguiente podrás declararle la guerra (una guerra política, eso sí) a una Nación cualquiera.
- Jolín qué caprichoso el contexto éste
Tienes razón, es como una veleta estropeada. Un día marca el Norte allí, otro allá. No todo iba a ser perfecto hijo, así que mide tus palabras (fruto de tus ambiciones en la vida) porque un día podrán volverse en tu contra.
Ah, se me olvidaba. Los superhéroes no existen y Garzón, Valdano o Barack Obama tampoco lo eran.
- Pues vaya mierda!